lunes, 19 de enero de 2009

Debería reducirse a la mitad el contenido de sal de los alimentos

La Asociación Médica Mundial alerta del consumo excesivo de sal, la mayor parte del cual se da fuera del ámbito del hogar, por lo que deben centrarse los esfuerzos no sólo en una mayor información al ciudadano sino que se requiere también la colaboración de los gobiernos, de los fabricantes de alimentos y de las empresas de restauración y los cocineros. El consumo medio actual oscila entre 5,6 y 11,5 gr de sal por persona y día, y no debería sobrepasar los 5 gr.


La Asociación Médica Mundial (AMM) ha alertado sobre el excesivo consumo de sal, al que considera un factor de riesgo para la aparición o agravamiento de la hipertensión y para las enfermedades cardiovasculares, y señala que según la sensibilidad de cada persona a la sal, el sodio puede producir mucho daño a las poblaciones tanto hipertensas como incluso normotensas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo promedio de sal para los adultos debe ser, como máximo, el equivalente a 5 gr de sal. No obstante, a nivel mundial, cada persona consume entre 5,6 y 11,5 gr de sal al día. En los países desarrollados se calcula que del 75 al 80% del consumo diario de sal proviene de los alimentos procesados y de los alimentos consumidos fuera del hogar, por lo que cualquier estrategia destinada a limitar este consumo de sal excesivo se debe apoyar en los fabricantes de alimentos y cocineros, así como en campañas nutricionales de educación.

En este ámbito, las asociaciones médicas de cada país deben trabajar en:

1. Cooperar con las organizaciones de salud nacionales e internacionales en la educación de los consumidores y en el control de las fuentes dietéticas.
2. Pedir la disminución del 50% del contenido de sodio en los alimentos procesados, productos fast food y comidas de restaurantes, durante los próximos diez años.
3. Informar a los pacientes sobre las principales fuentes de sodio en su alimentación y cómo disminuir el consumo de sal.
4. En colaboración con la industria alimentaria y los legisladores, mejorar el etiquetado de los alimentos.
5. Instar a las Autoridades de gobierno para que elaboren leyes y regulaciones nacionales para la disminución de sodio en los alimentos, fijando plazos para su ejecución.
6. Divulgar esta problemática en cuantos foros públicos y encuentros profesionales sea posible.

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