lunes, 15 de septiembre de 2008

Inyección semanal para diabéticos

Las personas con diabetes tipo 2 podrían pronto reemplazar las dos inyecciones diarias que deben aplicarse para el control de la enfermedad con una inyección semanal, afirma un estudio.
La investigación descubrió que una nueva formulación del fármaco exenatide puede ofrecer un mejor control de los niveles de glucosa en la sangre que las dos dosis diarias actuales.

El hallazgo, afirman los científicos de la Universidad de Toronto, Canadá, podría tener un gran impacto en el control de este tipo de diabetes.

Pero subrayan que todavía será necesario confirmar los resultados.

Se calcula que unos 246 millones de personas sufren diabetes en el mundo, pero muchas más podrían tener la enfermedad sin haber sido diagnosticadas.

La forma más común de diabetes, la tipo 2, -que está vinculada al sobrepeso y la obesidad- ocurre cuando el organismo no es capaz de regular adecuadamente los niveles de glucosa en la sangre.

Es por eso que el paciente debe inyectarse regularmente insulina -la hormona que descompone el azúcar- para controlar esos niveles.

El fármaco exenatide funciona aumentando la producción de insulina después de que la persona consume un alimento.

Y también suprime la liberación de otra hormona, llamada glucagón, que evita que el hígado produzca demasiada azúcar cuando ésta no se necesita.
Ventajas

El nuevo estudio -que aparece publicado en la revista médica The Lancet- fue llevado a cabo durante 30 semanas con 259 pacientes.

La mitad de los participantes recibió una inyección de la forma semanal de exenatide, y otros la forma tradicional suministrada dos veces al día.

Los científicos midieron el impacto de los tratamientos registrando los niveles de un compuesto químico llamado hemoglobina A1c (HbA1c) en la sangre de los pacientes.

Los niveles bajos de este compuesto son un indicador de que los niveles de glucosa están siendo controlados efectivamente.

Los investigadores encontraron que los pacientes que recibieron el exenatide semanal registraron en promedio una mayor reducción en los niveles de HbA1c que los que se inyectaron dos veces diarias.

Además, dicen los científicos, la inyección semanal también mostró menos efectos secundarios.

Tal como señala el doctor Daniel Drucker, quien dirigió el estudio, "el suministro de exenatide una vez a la semana resultó en una mejora más significativa en el control glicémico que con el exenatide dos veces diarias".
Cambio sustancial

Además, agrega, "no mostró un aumento en el riesgo de hipoglicemia o reducciones en el peso corporal", agrega.

La hipoglicemia es un trastorno causado cuando los niveles de glucosa son demasiado bajos, y produce una serie de síntomas como palpitaciones, temblores y sudoración.

En un comentario editorial en The Lancet, el doctor André Scheen, de la Universidad de Lieja, en Bélgica, afirma que "comparado con la dosis de dos veces al día, la formulación semanal de exenatide ofrece una excelente ventaja".

"Ofrece tanto una mejora en la eficacia del control de glucosa como una buena tolerancia gastrointestinal, además de la obvia ventaja en su uso" afirma el experto.

Y agrega que, si se confirman estos resultados "el manejo y control de la diabetes tipo 2 podría cambiar sustancialmente".

Los expertos creen que para el año 2025 habrá unos 380 millones de personas viviendo con diabetes en el mundo, la mayoría con el tipo 2 de la enfermedad.

Esto, dicen, será la consecuencia de vivir más años, de tener un estilo de vida más sedentario y del aumento en la obesidad.

El ejercicio vigoroso anula la predisposición genética a la obesidad

El ejercicio no sólo impide el desarrollo de males cardiovasculares sino que ayuda a quienes sufren obesidad hereditaria a mantener a raya el sobrepeso, afirmó un estudio publicado hoy en la revista Archives of Internal Medicine.

No obstante, esa actividad física debe ser vigorosa para obtener buenos resultados, dijeron los médicos de la Universidad de Maryland que realizaron la investigación.

Sus conclusiones fueron extraídas de un estudio a un grupo amish cuyos miembros habían heredado el gen FTO de la obesidad pero que se mantenían físicamente muy activos.

Los amish, que se concentran en el condado de Lancaster, en el estado de Pensilvania, son un grupo religioso cuyos miembros han abjurado de las comodidades de la era moderna y no usan automóviles ni energía eléctrica en sus viviendas.

"Cuando examinamos a los amish más activos, constatamos que el gen no tenía ningún efecto en ellos", señaló Soren Snitker, director del estudio.

Según los científicos, el estudio sugiere que la actividad física puede superar las predisposiciones genéticas a la obesidad e influir en el debate sobre si los principales instrumentos en la lucha contra el sobrepeso son los cambios en la dieta o el ejercicio.

Snitker indicó que el grupo de 704 amish participantes en el estudio mostró diversos niveles de actividad física. Algunos todavía usaban arados tirados por caballos para trabajar la tierra en tanto que otros realizaban tareas más convencionales.

Los que participaban en tareas más vigorosas consumían alrededor de 900 calorías más que los de menor actividad.

"Probablemente llevamos genes que hace 150 años no representaban riesgo de obesidad pero ahora, debido a los cambios ambientales, se han convertido en factores de riesgo", dijo Snitker.

Según los científicos, las personas que tienen dos copias del gen FTO tienen un peso superior medio de unos 3,5 kilos y cuentan con un 70 por ciento más de posibilidades de ser obesas en comparación con quienes no tienen el gen.

El problema de la obesidad se ha convertido en una epidemia en Estados Unidos donde se calcula que más del 60 por ciento de la población padece sobrepeso.

Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que en el planeta hay 1.600 millones de personas con kilos de más y que 400 millones de ellos son obesos.

Científicos emplearán células madre embrionarias para estudiar la obesidad

Las células madre embrionarias esconden los factores que contribuyen a las enfermedades metabólicas, como la obesidad, y el Hospital Regional Carlos Haya de Málaga ha recibido autorización para encontrarlos. La Comisión Nacional de Donación y Utilización de Células y Tejidos Humanos ha dado el visto bueno a este proyecto, el segundo con células madre autorizado en Málaga tras el del Hospital Virgen de la Victoria, para estudiar regeneración de tejido infartado.

El estudio del Carlos Haya se titula "Papel de los receptores nucleares huérfanos (PPARs) en la proliferación y diferenciación celular". Su objetivo es conocer los defectos asociados con el desarrollo de trastornos del síndrome metabólico, la obesidad o la esteatohepatitis (hígado graso).

La investigación podría aportar nuevos datos sobre la importancia de los PPARs -proteínas que juegan un importante papel en el metabolismo de las grasas- para el control de los mecanismos de diferenciación celular.

El análisis permitirá saber si los genes predestinan al desarrollo de trastornos metabólicos. "Esto nos podría ayudar a prevenir muchos problemas", señala el doctor Manuel Macías, responsable del proyecto.

El jefe del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico de Málaga, y también participante en el estudio, Francisco Tinahones, cree que este trabajo puede revelar las diferencias entre las células madre de unos obesos y otros, e incluso la posible existencia de unos marcadores protectores.

Estudio revela que los alimentos dietéticos infantiles pueden causar obesidad

Las comidas y las bebidas dietéticas pueden causar un consumo excesivo de alimentos en los niños y obesidad, un problema considerado una epidemia en Estados Unidos, reveló un estudio difundido hoy por la revista Obesity.
La investigación realizada por científicos de la Universidad de Alberta, en Canadá, indicó que, en general, los animales tienden a relacionar el sabor de un alimento con la cantidad de energía que contienen



En el caso de los niños que consumen alimentos dietéticos y que, normalmente, son de alto nivel calórico pueden distorsionar esta relación, lo que los lleva a comer en exceso cuando están en pleno desarrollo.

Según David Pierce, sociólogo de la Universidad de Alberta y autor del estudio, "es mejor que los niños consuman alimentos saludables en dietas balanceadas con calorías suficientes para sus actividades diarias y no tentempiés o platillos de bajas calorías".

Los científicos llegaron a esta conclusión sobre la obesidad infantil en una serie de experimentos con ratas en los que demostraron que los alimentos y bebidas de bajas calorías provocaron un consumo excesivo de comida, tanto en animales de peso normal como ya obesos.

Aunque ambos tipos de roedores ingirieron comida en exceso, la mayor cantidad de calorías tuvo implicaciones graves en los que eran obesos, señalaron los científicos.

Pierce agregó que este "proceso de condicionamiento" podría explicar otros estudios como el realizado recientemente por científicos de la Universidad de Massachusetts.

Estos descubrieron que existe una relación entre las bebidas de dieta (entre los niños) y un mayor riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas.

"Una cosa es clara. Nuestra investigación ha demostrado que se puede inducir a los animales jóvenes a comer en exceso con alimentos y bebidas de bajas calorías suministrados de forma diaria y que esto altera su equilibrio fisiológico y energético", manifestó Pierce.

Según cifras de los Institutos Nacionales de la Salud, alrededor de un 60 por ciento de la población de más de 300 millones de personas es obesa o tiene sobrepeso.

Esos altos niveles significan un mayor número de enfermedades cardiovasculares, diabetes y hasta cáncer y, por consiguiente, constituyen una pesada carga para los servicios de salud.

Adicción a comida chatarra comienza en el útero

Los hábitos nutricionales de los pequeños pueden estar condicionados por lo que comieron sus madres durante el embarazo.

La adicción de un niño a la "comida basura", una de las causas principales de obesidad en la infancia, puede comenzar en el útero materno, según un estudio publicado por el British Journal of Nutrition.

Los hábitos nutricionales de los pequeños pueden estar condicionados por lo que comieron sus madres durante el embarazo, señala el estudio, según el cual las madres que comen ese tipo de alimentos malsanos mientras dan pecho pueden influir negativamente en el peso de sus hijos.

Según Stephanie Bayol, del Royal Veterinary College londinense, que dirigió el estudio, "consumir grandes cantidades de comida basura durante el embarazo o la lactancia puede afectar al control normal del apetito y fomentar una afición excesiva a ese tipo de comida en los hijos".

El equipo dirigido por la doctora Bayol descubrió que las ratas a las que se administró una dieta rica en patatas fritas y otros alimentos ricos en grasa, sal y azúcar durante esas fases parieron crías que abusaban igualmente de los alimentos malsanos.

Las ratas expuestas en el cuerpo de sus madres a ese tipo de comida nacieron con un peso inferior a la media, pero al cabo de diez semanas después del destete, su masa corporal era un 32 por ciento superior a la normal en el caso de las hembras y de un 22 por ciento, en el de los machos.

Sue Macdonald, del Colegio Real de Comadronas, declaró al diario "The Times" que muchas madres embarazadas ignoran lo que constituye una dieta sana, pero agregó que es un mito el que las mujeres coman automáticamente por dos cuando están embarazadas pues hay también muchas que tienen miedo justamente a engordar durante esa fase.

Adam Balen, profesor de medicina reproductiva en los hospitales de Leeds (Inglaterra), explicó al mismo periódico que el estudio refuerza el mensaje sobre la importancia de la dieta

Para evitar la obesidad infantil

Como una forma de combatir la obesidad en los niños, la Central de Restaurantes-Aramark lanzó una nueva campaña de alimentación saludable en los colegios para terminar con el sedentarismo e incentivar el consumo de alimentos sanos como frutas y verduras. Una iniciativa que intenta bajar los índices de obesidad en los estudiantes para mejorar la salud y bienestar corporal.

Según estudios presentados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la reciente cumbre en Ginebra, nuestro país es una de las naciones con mayor índice de obesidad infantil. Sin duda, una situación más que preocupante. Sobre todo, si se considera que ello afecta directamente la salud y el bienestar de nuestros niños.

Considerando esta inquietante realidad, la Central Restaurantes-Aramark, empresa líder en alimentación institucional y escolar, presente en el 90% de los colegios particulares de Chile, lanzó una nueva campaña de alimentación saludable dirigida a los establecimientos educacionales.

La empresa, junto a especialistas en el área de la obesidad y nutricionistas, recorrieron distintos colegios para medir el índice de masa corporal de los niños (IMC), resultados que están siendo destinados a informar a los padres sobre estas evaluaciones y así tomar algunas medidas en los casos que sea necesario.

De esta forma, se intenta equiparar la alimentación saludable que entrega Central Restaurantes en el colegio con aquella que reciben los estudiantes en sus casas.

El fin último de la iniciativa es disminuir la obesidad infantil y sus efectos. Entre las afecciones más inmediatas se encuentran la obesidad crónica, hipotiroidismo, hipertensión y problemas óseos y cardiacos, entre otros.